En la ropa y los complementos comunión para niñas se valora sobre todo la elegancia, el confort, la armonía de conjunto y el uso simbólico del color. Las coronas de flores reúnen sobradamente estas características, y por ello son uno de los accesorios estrella de esta ceremonia.
La corona floral no ha experimentado cambios significativos en el último siglo. Su entrada en el DRAE define a la perfección, tanto hoy como ayer, este «aro, hecho de flores, de ramas o de metal, que ciñe la cabeza y se usa como adorno». La Academia no recoge, sin embargo, el toque tan alegre y festivo que este accesorio proporciona a su portadora en cualquier ocasión.
En concreto, el uso de coronas en una Primera Comunión ofrece un pretexto para incorporar ciertas flores a la indumentaria. Las calas, hortensias y rosas blancas, por citar unos ejemplos, refuerzan simbólicamente la pureza y la inocencia de la comulgante.
En el diseño de una corona de flores intervienen, además, otros adornos, como las telas de organza y de encaje, las fibras naturales o las cintas doradas y de tonos pastel. Su elección depende del gusto de la protagonista y del estilo y colores de su vestido.
Además de la corona floral, las comulgantes se adornan con accesorios similares, como los pasadores y horquillas de pelo, compuesta por una pieza metálica que sirve de soporte a las hojas, flores, pedrería y otros ornamentos. La función de estos complementos es similar a la peineta, que por otra parte goza de popularidad en el sector de las comuniones, donde se comercializa con multitud de acabados, colores y tallas.
Por otra parte, los lazos constituyen un adorno sencillo y vistoso que agrada a niñas de todas las edades. Su precio económico y gran personalización añaden atractivo a este producto, diferente a otros tocados.