Tarta de queso baja en calorías

¿Eres fan de la tarta de queso fría estilo Nueva York pero no la comes tanto como quisieras por la cantidad de calorías que tiene? Pues te invitamos a conocer los trucos para realizar la tarta de queso pero con la mitad, o menos, de calorías.

Los ingredientes de una tarta de queso se dividen entre la base, la tarta propiamente dicha y la cobertura. Comencemos por la base. La tradicional se realiza machacando galletas tipo María y mezclando el polvo obtenido con mantequilla fundida. Aunque la capa es fina, tiene mucha grasa y calorías, por lo que es preferible cambiar esta por otra opción. Machaca unas galletas dietéticas bajas en calorías y mézclalas con una cucharada de leche en polvo desnatada y una clara de huevo batida. Puedes añadir algo de edulcorante, pero no será necesario si la galleta ya es dulce. Mezcla bien y tendrás una base perfecta. No podemos dar las medidas justas porque dependerán del tipo de galleta que se emplee.

La base de la tarta se realizará exactamente igual, solo que el queso en crema se cambia por queso philadelphia light y el azúcar por edulcorante.  La nata se sustituye con yogur cero por ciento. Las proporciones son: 600 gramos de queso, 300 de yogur, 7 hojas de gelatina neutra, edulcorante, un chorrito de limón y un toque de sal. Es tan fácil como poner todo en un vaso de batidora y batir hasta que esté bien integrado. La gelatina se tiene que deshacer previamente en un poquito de agua templada tras haberla hidratado. Se añade ya deshecha. En esta tarta nos estamos ahorrando gran parte de las calorías del queso, la diferencia entre la nata y los yogures 0% y todo el azúcar.

Tenemos la base, tenemos la tarta y nos quedaría la cobertura. La tarta tradicional lleva una capa de mermelada. Pero para nuestra tarta baja en calorías no puede llevarla. Puedes cambiarla por gelatina de fresa o de frutos del bosque 0%. La ventaja es que prácticamente no tiene calorías. Pero también puedes usar una mermelada muy baja en calorías o incluso un yogour de sabores mezclado con papilla de fruta con edulcorante hecho en casa.

La tarta estará deliciosa y nadie va a notar que es dietética, por lo que puedes llevarla a cualquier reunión con amigos y disfrutar todos de un postre menos culpable.

Queso de untar: usos y combinaciones para potenciar su sabor

El queso untar es un ingrediente versátil en la gastronomía, capaz de adaptarse tanto a recetas dulces como saladas gracias a su textura cremosa y su sabor suave. Utilizado ampliamente en aperitivos, desayunos y postres, su capacidad para combinarse con otros ingredientes lo convierte en una opción ideal para potenciar distintas preparaciones culinarias. Puede ser empleado como base para salsas, aportando una consistencia más homogénea y un toque lácteo que resalta el resto de sabores. En la cocina salada, el queso untar funciona perfectamente en rellenos para canapés, donde se mezcla con hierbas frescas, ajo o especias para crear combinaciones aromáticas y sabrosas. También es una opción excelente para untar en pan tostado o galletas saladas, permitiendo disfrutar de su cremosidad en cada bocado.

El uso del queso untar en la repostería ha ido ganando popularidad, especialmente en la elaboración de postres como tartas de queso, mousses y glaseados para pasteles. Su textura facilita la integración con otros ingredientes, logrando rellenos suaves y de sabor equilibrado. Al combinarse con frutas frescas o miel, se obtiene una armonía entre la acidez y el dulzor, creando opciones ideales para postres ligeros y sofisticados. También puede mezclarse con cacao o chocolate derretido para obtener cremas untables perfectas para acompañar bizcochos o galletas. La capacidad del queso untar para fusionarse con sabores intensos lo convierte en una elección perfecta para la creatividad en la cocina, permitiendo experimentar con nuevas combinaciones y texturas.

En la cocina moderna, el queso untar es un recurso imprescindible para preparar platos rápidos sin perder calidad en el sabor. Su versatilidad permite incorporarlo en ensaladas, aderezos o incluso en preparaciones más elaboradas como risottos o cremas de verduras, donde actúa como un espesante natural y realza la cremosidad del plato. Al elegir un buen queso untar, es recomendable optar por versiones sin aditivos artificiales y con ingredientes naturales, asegurando así un sabor más auténtico y una mejor textura. La amplia gama de opciones disponibles en el mercado, desde variedades con finas hierbas hasta versiones sin lactosa, permite adaptarlo a diferentes dietas y preferencias, manteniendo siempre su característico equilibrio entre suavidad y sabor.