Incluso en una caravana tres ambientes, el espacio es un bien preciado en este tipo de vehículo recreativo. En general, los muebles y el equipamiento de la cocina, el baño y el salón convertible en dormitorio ocupan la mayor parte de la superficie disponible. La organización es clave para aprovechar el espacio restante y mejorar la habitabilidad de la casa rodante.
A cada objeto, su lugar: este enfoque es particularmente apropiado en una caravana. Sin llegar al extremo de etiquetar las posesiones, es recomendable destinarles una zona o recipiente. Porque el orden es fundamental a la hora de racionalizar el espacio, y además de evitar pérdidas innecesarias, influye positivamente en el estado de ánimo.
Los asientos, máquinas de cocina y otros elementos tienden a habilitar pequeños habitáculos en su parte inferior. Usarlos para almacenar cajas y otros recipientes es una decisión acertada, pues hay multitud de enseres y dispositivos electrónicos que pueden guardarse en dichos recovecos.
A falta de espacio horizontal, ¿por qué no aprovechar el vertical? Los estantes, ganchos y otros soportes permiten sacar partido a los espacios más altos y aliviar el exceso de carga de los compartimentos situados en el suelo.
Respecto al mobiliario, es inteligente apostar por modelos multifuncionales, capaces de cumplir más de un propósito. De este modo, el espacio ocupado por dos muebles se reduce a uno, sin afectar al bienestar y la comodidad del viajero. También son bienvenidas las mesas, sillas, colchones, etcétera, de diseño plegable.
Ordenar y compactar el equipaje tiene un límite, a partir del cual será necesario prescindir de objetos y muebles superfluos. Los japoneses hablan del dan-sha-ri, el acto de deshacerse de todo cuanto carezca de una utilidad real. Directamente, autoras como Marie Kondo afirman que «la organización empieza por la eliminación», filosofía que los caravanistas pueden adoptar para maximizar el espacio en su vivienda rodante.