El escritor 

Mi mujer se ríe de mí y con razón. Ella es mucho más objetiva que yo y sabe que nunca seré escritor profesional, a pesar de que tenga esa ilusión. Alguna vez ha leído lo que escribo y se queda con cara de “bueno, podía haber sido peor”. Es mi mejor crítica. También sería una gran representante, pero para ello yo tendría que ser escritor, de verdad…

Aunque se ría de mí, sabe que soy un trabajador nato, y que por intentarlo no quedará. El problema de los escritores aficionados como yo es que debemos compaginar el trabajo con la escritura. Y, claro, el día tiene 24 horas, no más. Hace un tiempo decidí reservar los sábados por la mañana para escribir, pero en casa se me hace difícil por los niños, así que voy a un café que está bastante tranquilo. Cojo mi portátil, mi memoria usb con diseño en la que guardo todos mis trabajos y me voy hasta allí. Ya me conocen, saben que soy uno de esos “escritores de café”.

¿Se puede hacer algo escribiendo solo los sábados por la mañana? Lo que yo hago es pasar el resto de la semana pensando en lo que debo escribir al sábado siguiente: tomando notas mentales o en una pequeña libreta de por dónde va ir la historia, qué le va a pasar a los personajes, etc. De esta forma cuando llega el sábado lo escribo todo seguido. Puedo llegar a hacer bastantes hojas en un solo día. Después lo guardo todo en mi memoria USB con diseño y me voy a casa.

Algunas veces, los domingos reviso lo que he escrito el día anterior, pero hasta el fin de semana siguiente no me meto con ello otra vez. ¿Y qué hago con todo lo que escribo? Intento presentarme a algunos concursos e intento ganar… pero no hay suerte. Mi mujer me dice que no pierda el tiempo que está todo amañado. Y entonces le digo que igual llevo mis manuscritos a alguna editorial. Y entonces ella dice: “bueno, mejor sigue con los concursos”. Mi mujer, mi fan número uno…

LAS OPOSICIONES NO SON FÁCILES

Hoy en día ya no hay tanta gente como hace unos cuantos años que quieran ser funcionarios públicos. Hace un tiempo parecía que ser funcionario público era casi como que si te tocase la lotería pero la gente ya no lo ve del mismo modo, además hay que estudiar demasiado para intentar conseguir una plaza que a lo mejor ni tan siquiera la consigues en tu ciudad y te ves obligado a irte a otro lado. Conozco a una chica que es novia de uno de mis amigos que para poder aprobar su oposición tuvo que estudiar durante casi diez años, porque su oposición debía de ser difícil, creo que al principio quiso hacer las oposiciones online pero al final no le quedó más remedio que tener que ir a unas clases particulares porque con el trabajo no le daba tiempo a enterarse de las cosas. Las oposiciones online están bien si no trabajas y puedes dedicar todo tu tiempo a las oposiciones pero la gente que trabaja veo que les sea más cómodo ir a unas clases particulares. A mi amiga le fue bien así y al final al cabo de los años consiguió aprobar las oposiciones pero lo malo es que se tuvieron que ir de la ciudad tanto ella como su novio que es mi amigo. El año pasado me pasé por su ciudad durante una semana a ver que tal les iba por allí, y me pareció que se fueron a un sitio estupendo. Lo peor que vi en ese sitio es que la gente no sonríe, yo era el más alegre de toda la ciudad. Eso me llamó mucho la atención, nunca había visto una ciudad con una población tan triste. mientras estuve allí lo comenté con mis amigos y la novia de mi amigo me dijo que tenía toda la razón, que allí la gente era un poco seca y que no se reían.

 

Ahora se va a presentar otro de mis amigos a otras oposiciones, aunque no creo que le vaya a ir muy bien ya que no es que le sobre el tiempo para poder estudiar, ya que por la semana trabaja de topógrafo y los fines de semana trabaja de camarero, le falta tiempo para estudiar.