LA IMPORTANCIA DEL PELO

En mi pandilla hay ya unos cuantos que deberían ir a una consulta de un dermatologo alopecia Vigo porque ya se les comienza a ver el cuero cabelludo. Alguno de ellos ya hace años que anda preocupado por la caída del pelo y hace un tiempo andaba tomando alguna clase de medicación contra la caída del pelo, pero por lo visto esa medicación no valía para nada y pagó por algo que no le solucionó el problema que tenía. Uno de estos amigos míos me recrimina siempre porque yo suele llevar siempre el pelo rapado y él se enfada porque me rapo sin necesidad porque yo aunque tengo entradas desde niño tengo pelo de sobra y no creo que me quede calvo cuando sea mayor.

El pelo es mucho más importante para la gente de lo que dice, porque mientras tienen pelo no se preocupan mucho pero en cuanto se dan cuenta de que se están empezando a quedar calvos, ahí es en cuanto comienzan las preocupaciones. Y está más que claro que los crecepelos no existen y los productos que suelen vender contra la caída de cabello no sé yo la fiabilidad que puedan tener.

Otra mucha gente por el contrario se toma la calvicie de forma natural, e incluso a los que ya no les queda demasiado pelo, prefieren afeitarse la cabeza entera. Personalmente yo nunca haría eso porque no me gusta como queda pero si a ellos les gusta o no les importa yo no soy nadie para decir nada. Aunque pienso que si ya eres calvo la mejor solución es esa, te afeitas la cabeza y ya no te tienes que preocupar de nada, solamente tienes que pasarte la maquinilla cada par de días y listo. 

Con las mujeres es diferente porque ellas sí que le dan una importancia a su pelo mucho mayor que la que le damos los hombres y me parece normal. Porque ellas quieren estar siempre guapas y atractivas y una mujer calva no suele ser ni guapa ni atractiva, que estoy seguro de que alguna calva seguirá siendo atractiva, aunque no suele ser muy común.

Maximum protection 

I was always drawn to jobs that were constantly challenging. Sitting in the office watching life go by was not for me. When an opportunity arose to work in an industrial company as a maintenance apprentice it seemed like a good opportunity. In the interview they put a lot of emphasis on the fact that it was a risky job for which it was necessary to be very prepared by closely following the safety regulations.

 

And is that an industrial company like this, high temperatures, pressure or fire are elements with which you have to be very careful. Once I got the job, I had to go through a long training phase with qualified and experienced personnel. At the beginning it was difficult for me, I was young and from the beginning I wanted to ‘get out of the starting line’. But I soon learned that the priority in this job was safety and security.

 

One of the first lessons they didn’t teach was about tools and suits. A good part of our work revolves around the knowledge and good handling of tools, as well as the care of our clothing, which is made up of state-of-the-art materials including fire retardant elastic tape. They are expensive suits and you have to take care of them because, in the face of any problem, they can mean the difference between a scare and something worse.

 

I remember when I was little and watched those firefighter movies in those seemingly heavy plastic-like suits. Those materials that have been used in firefighting suits for decades are also used in other sectors that also require protection against fire and high temperatures. It is the only way to work in delicate environmental conditions.

 

Once I wrapped the suit with my fire retardant elastic band and put on the gloves and heavy boots to go to work, I felt that the wait had been worth it. It is certainly not an easy job, but it is what I was looking for, an entertaining job that is a daily challenge, not something to spend hours waiting for the shift to end.

Preparando nuestra visita 

Disfruto preparando nuestras salidas de fin de semana. Siempre me ha gustado organizar, creo que se me da bien, porque intento diseñar planes que satisfagan en la medida de lo posible a toda la familia. No soy de esos que arrastra a los demás a disfrutar de sus cosas. Si veo que los demás no van a disfrutar de algo, lo rechazo. Y creo que, con el próximo plan, todos vamos a disfrutar un poco porque todos tenemos que comprar algo en la tienda.

Llevamos ya bastante tiempo sin ir a mueblerías. Cuando cambiamos de casa hace un par de años nos dimos un tute tan grande que nos quedaron pocas ganas de volver. Pero volvemos a necesitar cosas. Para empezar, necesitamos comprar estores. El de la habitación de la niña se ha venido abajo porque no para de colgarse. “No te cuelgues, hija, que se rompe”. Y se rompió. Esa será su labor, decidir qué tipo de estor quiere, que hay muchos chulos en la tienda.

El otro niño también estará servido porque necesita una silla. Vamos a dejar, por fin, su trona, aunque es estupenda y todavía está cómoda. Pero él ya se siente un hombrecito y quiere estar a la altura de los demás en una silla de mayor. A ver qué le podemos encontrar porque creemos que la misma silla que tenemos ya no se fabrica. Pero quizás le haga gracia tener una silla diferente a los demás, aunque sea de mayor.

Yo quiero comprar una lámpara de mesa para el despacho, que parece un asunto baladí, pero para mí es muy importante. Esta que tengo hace un ruidito muy raro. Es una lámpara especial a la que no se le puede cambiar la bombilla. Lo sabía cuando la compré, pero me gustó mucho por su diseño. Aunque tenía la sensación de que, efectivamente, no iba a tener una vida útil muy larga. El ruido se va y viene, pero un día seguro que ya no se va y no podré trabajar así. Así que entre comprar estores, la silla, mi lámpara y la butaca que quiere mirar mi mujer, todos tendremos un objetivo el próximo fin de semana.