RECUERDOS DE OTRO TIEMPO

Hace ya unos cuantos años que no trabajo en una fábrica, antes trabajaba en una en la que me encargaba de casi todo lo que no tuviese que ver con la comida, que eran las chicas con las que trabajaba las que se encargaban de ello.

Por las mañanas nada más llegar tenía que ponerme manos a la obra para hacer los pedidos, primero la secretaria de la empresa me mandaba un listado con todos los productos que salían cada día y de qué lote los tenía que coger. Después tenía que calcular cuántas cajas me iban a hacer falta para los pedidos y montarlas. Acto seguido tenía que pasarme más de una hora haciendo todas las etiquetas con las fechas de caducidad y con los lotes de cada producto para que se les pudiese seguir bien si en algún lado hacían la trazabilidad del producto. Estas etiquetas las tenía que hacer con unos ordenadores bastante antiguos, tenían unos Monitores industriales robustos pero las torres de los ordenadores ya tenían un tiempo. A la hora de hacer las etiquetas tenía bastantes problemas porque no imprimían todo lo claro que debían de estar y me echaba bastante tiempo haciéndolas.

Una vez que tenía todo listo ya podía ponerme a pegar las etiquetas en todos los productos, lo que me llevaba bastante tiempo, pero como siempre me gustaron las estampillas me tomaba esto como un juego. Aunque en muchas ocasiones como en navidad tenía tanta carga de trabajo que los jefes tenían que mandarme a las chicas que trabajaban en el laboratorio de la empresa para que me ayudasen con todos los pedidos. Sea como sea, siempre terminaba mis pedidos dentro del plazo establecido e incluso había días que los conductores de los camiones me llamaban para ver si podía tener mis pedidos antes de la hora porque les venía bien a ellos y como ellos también me correspondían cuando les pedía ayuda no me importaba tener que correr un poco de vez en cuando. 

 

Mi etapa en esa empresa fue muy instructiva al igual que lucrativa y me dejó un montón de amistades, sobre todo de las chicas que trabajaban allí.

Conserva en congelado, todo dura más 

Son versátiles y añaden un atractivo toque de color a cada plato. Así que no tengas miedo de comprarlos ya que te explicaremos cómo conservar las zanahorias.

 

Son económicos y adecuados para muchas recetas, tanto calientes como frías, crudas o cocidas, como ingrediente principal o como guarnición, pero esto ciertamente te ha sucedido antes cuando las tienes en tus manos o son mohoso o arrugado y suave o generalmente se ve muy desagradable.

Pero se acabó, te vamos a contar cómo conservar las zanahorias para que duren mucho más sin estropearse. Seguir estos consejos te mantendrá fresco durante semanas, e incluso más si los congelas, que también te explicamos cómo hacerlo.

 

Cómo tener zanahorias en casa

 

A diferencia de otras verduras, las zanahorias se desarrollan mejor en un ambiente húmedo. Tanto es así que una de las formas en que podemos conservarlos es dejándolos en un recipiente con agua que cambiamos unas cuantas veces en cuanto vemos que empieza a enturbiarse.

Otra opción es envolver las zanahorias en láminas de papel absorbente previamente humedecidas, que conservaremos así a lo largo de las semanas.

En ambos casos, hay un detalle importante a tener en cuenta: si las zanahorias que compramos se entregan con sus hojas verdes, debemos cortarlas antes de guardarlas, ya que las hojas absorben el agua de la zanahoria si dejamos que se deterioren más rápido.

 

Cómo congelar zanahorias

 

Las zanahorias también se pueden congelar. Para tener unas buenas zanahorias congeladas debes pelarlas, cortarlas en rodajas o dados y blanquearlas para que hierva el agua, y cuando empiece a hervir añadir las zanahorias y esperar a que el agua vuelva a hervir. En ese momento los sacamos, los ponemos bajo un chorro de agua fría para que no hierva, los escurrimos bien, los metemos en bolsas o tapas y los guardamos en el congelador.

Estas zanahorias congeladas no se pueden utilizar para preparaciones crudas, pero son muy útiles para cualquier receta en la que se cocinen, como sopas, guisos, arroces, purés; Además, no es necesario descongelarlos previamente, por lo que nos será muy conveniente utilizarlos rápidamente.