Una buena despensa, clave en un restaurante

Todo el mundo sabe que un restaurante que quiera tener una gran clientela necesita de un salón o varios salones amplios, con un gran aforo. De esta manera, podrán acomodar a una gran cantidad de comensales. Esto permite tanto el poder ofrecer una gran cantidad de menús cada día, en el caso de los locales que se dedican a ofrecer comidas diarias, como acomodar grandes celebraciones, en los restaurantes especializados en bodas, comuniones y otras comidas de grupo.

Pero lo que muchos olvidan es que, además de contar con esos salones, los restaurantes que atienden a una gran clientela necesitan también una despensa de gran tamaño. Una despensa que cuente con una buena cámara frigorífica y con congeladores adecuados para poder contener una gran cantidad de alimentos.

La organización de la despensa es fundamental desde su misma creación. Escoger materiales adecuados para los estantes, fáciles de limpiar y de desinfectar. Comprar congeladores de alta calidad que permitan no solo almacenar muchos alimentos, sino que ofrezcan seguridad y garantías en caso, por ejemplo, de que se vaya la luz. Los alimentos deben de conservarse en perfectas condiciones durante varias horas para evitar problemas de salud o tener que tirar grandes cantidades de alimentos. Eso sí, para la perfecta conservación es fundamental que no se abran los congeladores.

Una vez diseñada una buena despensa, con espacio para comida de diferentes tipos, hay que realizar las pertinentes separaciones. Es recomendable que los productos no se mezclen. La carne, el pescado y los vegetales deben de estar en diferentes zonas, tanto si hablamos de productos refrigerados como si nos referimos a los congelados. Por eso, lo habitual es que haya varios congeladores o que se utilicen congeladores de cajones para tener todo perfectamente ordenado y separado.

Y si es importante contar con una gran despensa, también lo es contar con buenos proveedores para llenarla. Para los productos frescos, lo mejor es contar con proveedores próximos que garanticen así que los alimentos tienen el menor recorrido hasta llegar al restaurante. En el caso de los congelados, contar con un Proveedor de carnicos congelados que ofrezca una gran calidad a un precio competitivo ayudará a que se puedan realizar cartas atractivas para los comensales tanto por su sabor como por su importe.

Un restaurante con aspiración de dar muchos platos cada día no solo tiene que ser grande y bien organizado donde se ve, sino también en su interior.

CON LOS NIÑOS ME ENTIENDO MEJOR

Mientras hablaba el otro día con mis tíos me contaban que están pensando en redecorar la habitación de su hijo y para ello les recomendé que le pusieran unos estores infantiles en las ventanas de la habitación, algo que fue visto con agrado. Ya que normalmente mis recomendaciones son completamente ignoradas y nadie les da ninguna validez.

Durante toda mi vida me he dado cuenta de que mis opiniones no les importaban a nadie pero aprendes a morderte la lengua cuando otra persona en condiciones normales daría su opinión. Con el paso de los años aprendes a hablar solamente cuando te preguntan, porque para qué me voy a molestar en decir cosas que nadie está escuchando. 

Solamente dentro de mi círculo de amigos puedo dar mi opinión y ni aún así me escuchan muy a menudo. Llega un momento en que cada vez hablo menos, no porque no me guste hablar sino porque nadie quiere oír lo que tengo que decir. Supongo que llegará un momento en el que hablaré solamente con sí o no.

 

Esto me parece que empezó porque tengo una familia muy grande y durante muchos años fui el menor, después llegaron otros primos más pequeños pero creo que el daño ya estaba hecho. Cuando hay reuniones familiares mi sitio sigue estando en la zona de los niños aunque tenga más de cuarenta años, pero por lo menos a los niños no les importa las historias que les cuento e incluso les gustan, pero por el momento todavía no soy capaz de convencer a los hijos de mis primos para que vean las películas que les recomiendo, aunque estoy seguro de que acabarán entrando en razón y dándome las gracias por haberles recomendado esas películas. Hay dos de los niños que siempre me preguntan sobre un montón de cosas, pero me parece que cuando vuelva a verles ya habrán crecido y ya no les interese lo que les tenga que contar.

 

Con los hijos de mis amigos también me pasa, les gusta estar conmigo porque juego y me tiro por el suelo como hacen ellos y eso les llama mucho la atención.